Sobre el remake literario: Fernández Mallo y “El Hacedor”

A principios del año 2011, el escritor español Agustín Fernández Mallo –uno de los principales representantes de una corriente artística que se conoce como “Generación Afterpop e ideólogo del movimiento denominado “Postpoesía”– editó un libro que se vio envuelto en una curiosa polémica.

Como concreción de su ideología poética, Fernández Mallo editó un volumen con el nombre de “El hacerdor (de Borges) Remake” el cual consiste en una suerte de re-escritura de los textos del libro de Jorge Luis  Borges.  En estricto rigor, el español plasma una recontextualización de las palabras del escritor argentino: las alusiones a determinados personajes se actualizan reemplazando algunos nombres; se renueva el catálogo de objetos y el repertorio de “intertextos” presentes en la obra original.

Los conocedores de la obra de Borges podrán intuir que el germen del libro de Fernández Mallo se encuentra en algunos ejemplos propios de la literatura borgeana, en particular, en su personaje Pierre Menard quien desarrolla la no despreciable tarea de reescribir el Quijote.

Agustín Fernández Mallo en todo momento reconoció la paternidad que el libro tenía respecto de su texto, tanto es así que en el título aparece señalado.  Y, no cabe duda, la edición de este volumen se constituye como una invitación a revisitar los textos escritos por Borges.

Sin embargo, esto no fue interpretado así por María Kodama –viuda del ilustre argentino- quien acusó al narrador ibérico de estar faltando el respeto a la creación de su marido.  Amparada en la idea de la propiedad intelectual, criticó duramente el trabajo del autor español. Es así como inició acciones legales que derivaron en que Editorial Alfaguara retiró de circulación la obra de Fernández Mallo.

 

Pues bien,  esta medida constituye un serio atentado a la libre circulación de los bienes culturales. Es importante notar que al tener un texto que se vincula explícitamente con otro surge inmediatamente una ventana de expansión cultural puesto que el lector realmente  interesado de seguro acudirá al libro matriz.  En ese sentido, lejos de ser un atentado a la obra de Borges, el trabajo de Fernández Mallo bien podría haberse considerado como un estímulo a la difusión cultural.

Por otra parte, al restringir el libre acceso a la obra del autor español se priva a miles de lectores de tomar contacto con una técnica de creación no sólo literaria sino artística en general: el remake. Esta técnica, cuyos ejemplos más conocidos provienen del cine, se practica desde hace largo tiempo en diferentes disciplinas.

El juego de la intertextualidad plantea múltiples reflexiones que con el retiro del libro se vieron truncadas prematuramente.

A esto agregamos que la discusión de si el trabajo de Fernández Mallo constituye una falta de respeto o más bien un homenaje al trabajo de Borges bien podría haberse dado entre los propios lectores y no necesariamente en tribunales.

Hoy, la obra de Fernandez Mallo sólo puede conseguirse “ilegalmente” a través de la descarga de alguna versión en formato pdf.

Nos preguntamos entonces ¿la defensa de la obra de Borges amerita impedir en tal grado la libre circulación de una creación literaria?

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