Sobre “Notas de una lata”

Hoy más que nunca nos enfrentamos a una posibilidad que no podemos dejar escapar: el conocimiento y la cultura en libre circulación.

Esta liberación del saber no sólo viene a reivindicar un derecho que tenemos como seres pensantes sino además abre una puerta a nuevas formas de relacionarse con la información y, por tanto,  de generar realidades culturales hasta ahora inexistentes.

La potencialidad del conocimiento -como gatillo de nuevas realidades- es innegable.  Pero más aún…todavía inexplorada a cabalidad.  ¿Qué pasará cuando en la práctica “todos” tengamos a nuestra disposición el flujo del saber?  ¿Cómo haremos para hacernos parte de ese fluir y cómo alimentaremos su textura?.

Pues bien, en este contexto quiero hoy hacerles partícipes de una iniciativa tendiente a rescatar la creación musical chilena, especialmente aquella que dice relación con la composición de música docta experimental. (los rótulos son siempre inexactos y, por ende, injustos)

Nos referimos a NOTAS DE UNA LATA.  En distintas plataformas, su autor nos ofrece la posibilidad de conocer diversos registros sonoros de obras de diferentes estéticas y, lo que es mejor, con cuidados enlaces que permiten descargar el material a nuestros dispositivos.  Así por ejemplo, encontramos el Blog:

http://unalatamas.blogspot.cl/

Recomendamos también su página Facebook:

https://www.facebook.com/notasdeunalata

Igualmente, un canal en youtube:

¡QUÉ PARADOJA!!.  Precisamente ahora queríamos plantear los inconvenientes con los que se encuentran iniciativas de ese tipo y al intentar acceder al canal nos encontramos con un mensaje que declara que “dados los reiterados reclamos en nombre del derecho de autor” el canal ha debido trasladarse.

https://www.youtube.com/user/PattGutti

Pues bien, entramos de lleno al tema…entonces.

Una iniciativa como esta se ve coartada por los derechos de autor.  Si bien comprendemos la necesidad de los creadores en cuanto a solventar económicamente su actividad, apelamos en primer término a la necesidad de los grupos humanos de encontrarse con sus referentes culturales, de leer sus propios “decires”, de mirarse en ese espejo infalible que es la obra del artista imbuido en su tiempo y su contexto.

A esto agregamos que, en rigor, lo que se llamamos derecho de autor consiste en una maquinación económica de personajes que, en su mayoría, no son ni creadores ni trabajadores de la cultura.

Puede ser un tanto insolente preguntarnos cuál es el beneficio económico real alcanzado por concepto de derecho de autor en el caso de los compositores cuyas obras habían sido ofrecidas al público desde el canal Notas de una lata.  El mercado musical sin duda obtiene recompensa económica abundante cuando los ejemplos musicales “transados” tienen vocación de “vendibles”.  Y, no entraremos ahora en esa discusión, puede que sea legítimo.

Sin embargo, Notas de una lata no es una “transnacional” ni una empresa que pretenda beneficiarse a costa del trabajo de los creadores nacionales.  El flujo económico que generan obras de Cirilo Vila, o Gabriel Matthey, Gustavo Becerra no es, bajo ningún punto de vista, la justificación de las restricciones.

Apelar al derecho de autor en estos casos no hace otra cosa que alejar un bien cultural de radical importancia del dominio de la comunidad.  Dificulta así el surgimiento del interés, la profundización del estudio y, lo que es peor, la atenta edificación de una identidad cultural sólida.

Imagino, espero, que existan vías de supervivencia de iniciativas como esta.  En primer lugar, alentar a los creadores a desarrollar una vocación de solidaria entrega de sus obras a la comunidad. (existen marco regulatorios alternativos en lo referido al derecho de autor…licencias Creative Common son sólo un ejemplo)

Sin embargo, creo que también es fundamental que exista una nueva mirada de parte de quienes comandan el desarrollo de las comunidades: quienes legislan debieran tener como una de sus preocupaciones principales el desarrollo cultural de su nación, grupo humano, comunidad, etc.

Por el momento, sólo queda solidificar el trabajo hormiga: multiplicar, a nivel micro, sistemas de acopio e intercambio de material.

Que el ícono “compartir” sea un signo radical.

 

 

Alcances sobre Internet y libertad de expresión

Los medios de comunicación siempre han traído a colación la discusión sobre la libertad de expresión.  Hoy, cuando a los principales medios de comunicación tradicionales se han sumado con alto protagonismo las redes sociales, es importante trazar una reflexión en relación a cuáles son los alcances de lo que  consideramos como uno de nuestros nuevos derechos: el acceso.

Es importante considerar la red al articularse como un “espacio virtual” donde circula la información -todo tipo de contenidos- pone en relieve nuestra libertad.  Quiero decir con esto, se abre ante nosotros la posibilidad de decidir a cada minuto qué queremos ver, leer, conocer, compartir.  Esto, obviamente, planteado en términos de ideal.

Sin embargo, hemos visto cómo han ido surgiendo distintas tentativas que atentan contra el derecho a la libertad que supuestamente nos proporcionaría la web.  La circulación de los contenidos y la posibilidad de acceso a ellos pretende ser “centralizada” por distintos mecanismos.

Lo más grave, es cuando ese intento de control pretende legalizarse, es decir, cuando cuenta con el beneplácito de autoridades de una nación o un conglomerado político y por medio de ello se instala como marco regulatorio desprendiéndose de su condición de acto represivo.   Cabe entonces la pregunta ¿es posible legalizar la privación de derechos en forma arbitraria?

A continuación dejo un link a una página que se encarga de poner en alerta frente a este tipo de atentados; específicamente en lo referido al TPP.  (tratado intercambio multilateral con un principal interesado EE.UU que actuaría en condición de censor del flujo de contenidos en Internet)

http://tppabierto.net/

Es de vital importancia estar atentos.  Hoy y siempre.