Apuntes sobre el caso de Aaron Swartz

Imaginemos que un joven demuestra desde su primera infancia un marcado interés por experimentar con computadores…tal vez, un padre dueño de una compañía de software pudiera ser un dato que contextualice la afición de nuestro personaje.

Supongamos que producto de su interés y su astucia comienza a desarrollar proyectos que decantan su aprendizaje y, al mismo tiempo, ofrecen nuevas oportunidades  a miles de usuarios del sistema informático.  Pareciera ser que este individuo posee un alto concepto de la justicia y le motiva la expansión del conocimiento.

La imagen que nos vamos formando es la de un “prototipo” de genio.  Un niño talentoso, un joven iluminado…

Imaginemos ahora que las ideas de este personaje se insertan profundamente en el mundo de la investigación en torno a las posibilidades que nos brinda Internet.  Pongamos por caso que desarrolla códigos de cifrado de la información, organiza centros de acopio y flujo de datos, encabeza iniciativas de gestión del conocimiento en la red y que colabora con otras tantas;…pensemos que esas iniciativas llevan nombres altamente conocidos y respecto de los cuales existe un abierto reconocimiento (RSS, Reddit, Creative Commons, Open Library, Markdown, etc)

No nos será difícil ahora asociar a esta descripción la molestia de algunos (muchos) cuyo propósito eterno ha sido la posesión del poder: el conocimiento es un medio que permite controlar a los demás y por tanto debe concentrarse en una pocas manos.  Por lo mismo, la demanda, el juicio y el natural peso de lo que el mundo de la “supuesta justicia” que ampara a estas ambiciones de poder es también fácilmente imaginable.

Pongamos un nombre a nuestro personaje…algo así como Aaron Swartz.  Propongamos una fecha tentativa para un punto “supuestamente” final de nuestro ejercicio imaginativo: 11 de enero de 2013.  Signemos en el parte médico forense “muerte por ahorcamiento”: un suicidio común.  Naturalmente el joven de unos 26 años se vio acorralado ante la presión de un gobierno poderoso que no estaba dispuesto a la difusión de información muy posiblemente comprometedora y, fundamentalmente, tampoco tenía intenciones de poner en crisis ideas que se encuentran en la base  de su ideología.

Si situamos la escena en Nueva York…el relato comienza a cobrar insospechada realidad.

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Efectivamente, Aaron Swartz parece a ratos un personaje de ficción.  Ojalá pudiéramos corroborar que efectivamente esto se trata de un simple juego de nuestra fantasía.  Sin embargo, Aaron Swartz tuvo en sus cortos 26 años de vida la energía suficiente para legarnos aportes “reales” para nuestro mundo virtual y la desdicha de encontrarse con la actitud prepotente de los poderosos de siempre.

Swartz no sólo fue este personaje que imaginamos sino también la persona que sabemos.

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La acusación principal contra Swartz dice que habría obtenido vía descarga ilegal más de 4 millones de documentos académicos de JSTOR lo cuales habrían estado protegidos por copyright con el objetivo de compartirlos en la red.

Por esta razón habría arriesgado una condena de millones de dólares y decenas de años en prisión.

¿A cuánto tiempo de presidio podrían exponerse aquellos que -a diferencia de Aaron Swartz- pretenden privatizar el conocimiento; es decir, aquellos que intentan apropiarse de un bien que es de todos?

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Dentro de los datos del caso, JSTOR señaló en algún momento que no era la empresa sino el gobierno norteamericano el que había desatado la persecución a Swartz por delitos informáticos.  ¿El delito consistirá en hacer extensivo el resultado de las investigaciones académicas?

Quizás pudiéramos llegar a comprender que una entidad privada proteja con celo la información y el conocimiento: su propósito no necesariamente será el bien común.  Estamos intentando entrar en una lógica que no es la nuestra.

Igualmente, un ejército -suponemos- debe procurar mantener en reserva sus antecedentes.

Ahora bien ¿ se puede entender que un gobierno persiga la difusión del fruto de la investigación académica?

Ojalá las evidencias que hay al respecto fueran sólo un ejercicio de ficción

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No pretendemos poner en duda que el trabajo de un creador (artista), un investigador, un estudioso – en fin- tiene un valor: es rotundo; contundente.

De igual modo, entendemos que su trabajo debiera permitirles vivir, es decir, obtener el justo y necesario sustento económico para su vida cotidiana.

Sin embargo, estas dos aseveraciones no nos ponen del lado de quienes defienden el derecho de autor o el copyright en la dimensión economicista y segregadora en la cual hoy lo conocemos.

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Aaron Swartz ofreció el resultado de su investigación a la comunidad mundial.  De un modo directo o indirecto, todos hemos sido beneficiarios de su trabajo.

En caso de que sus aportes se hubieran mantenido bajo reserva, el desarrollo de los blogs no sería el que conocemos.

Escribimos esto, hoy, en un blog gracias a la investigación de muchos…entre ellos, el propio Aaron Swartz.

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En Chile, el derecho de autor es un tema de particular preocupación para muchos.

Una legislación llena de vacíos…que pretenden ser “corregidos”.

Bien podría existir la iniciativa de re-pensar el sentido de la ley.  Muy posiblemente no habría que llenar esos vacíos…sino más bien, vaciar el edicto.

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Desde el año 2010, la ley de propiedad intelectual en Chile faculta a los titulares de obras (musicales, literarias, fotográficas, etc.) para perseguir por vía judicial a quienes hagan uso de ellas ilegalmente.

Por “ilegal” se entiende: sin pagar

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Hace ya varios años, Roland Barthes declaró la muerte del autor.

¿Qué pasa que en muchas partes aún no se han enterado?

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Los seis personajes de Pirandello que andan en busca de un autor ¿lo hacen con el propósito de pagarle sus derechos?

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Estoy tentado de dejar aquí el número de mi cuenta bancaria…

Estoy llegando a pensar que debieran pagarme todos quienes lean este post.  Independientemente si les gusta o no; sin importar si suscriben a las ideas expresadas o las consideran absurdas…Cobraré el “uso”: estos párrafos son míos.  Como autor…la retribución económica es lo justo.

De no ser así, nos veremos en tribunales.

(Sigamos con el ejercicio de la imaginación)

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Existen muchos personajes y muchas personas que -como en el caso de Aaron Swartz- ponen su trabajo al servicio de la comunidad.  El vector de su empeño apunta al desarrollo cultural y emocional de los grupos a los que perteneces y a otros similares.

Existen quienes creen que liberar los frutos de la acción humana inteligente para su libre disposición en la comunidad constituye un delito.

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Por suerte, nuestras experiencias de aprendizaje más genuinas no están sujetas al cobro del derecho de autor.

El derecho a copiar no hace ser lo que somos.

 

 

Sobre “Notas de una lata”

Hoy más que nunca nos enfrentamos a una posibilidad que no podemos dejar escapar: el conocimiento y la cultura en libre circulación.

Esta liberación del saber no sólo viene a reivindicar un derecho que tenemos como seres pensantes sino además abre una puerta a nuevas formas de relacionarse con la información y, por tanto,  de generar realidades culturales hasta ahora inexistentes.

La potencialidad del conocimiento -como gatillo de nuevas realidades- es innegable.  Pero más aún…todavía inexplorada a cabalidad.  ¿Qué pasará cuando en la práctica “todos” tengamos a nuestra disposición el flujo del saber?  ¿Cómo haremos para hacernos parte de ese fluir y cómo alimentaremos su textura?.

Pues bien, en este contexto quiero hoy hacerles partícipes de una iniciativa tendiente a rescatar la creación musical chilena, especialmente aquella que dice relación con la composición de música docta experimental. (los rótulos son siempre inexactos y, por ende, injustos)

Nos referimos a NOTAS DE UNA LATA.  En distintas plataformas, su autor nos ofrece la posibilidad de conocer diversos registros sonoros de obras de diferentes estéticas y, lo que es mejor, con cuidados enlaces que permiten descargar el material a nuestros dispositivos.  Así por ejemplo, encontramos el Blog:

http://unalatamas.blogspot.cl/

Recomendamos también su página Facebook:

https://www.facebook.com/notasdeunalata

Igualmente, un canal en youtube:

¡QUÉ PARADOJA!!.  Precisamente ahora queríamos plantear los inconvenientes con los que se encuentran iniciativas de ese tipo y al intentar acceder al canal nos encontramos con un mensaje que declara que “dados los reiterados reclamos en nombre del derecho de autor” el canal ha debido trasladarse.

https://www.youtube.com/user/PattGutti

Pues bien, entramos de lleno al tema…entonces.

Una iniciativa como esta se ve coartada por los derechos de autor.  Si bien comprendemos la necesidad de los creadores en cuanto a solventar económicamente su actividad, apelamos en primer término a la necesidad de los grupos humanos de encontrarse con sus referentes culturales, de leer sus propios “decires”, de mirarse en ese espejo infalible que es la obra del artista imbuido en su tiempo y su contexto.

A esto agregamos que, en rigor, lo que se llamamos derecho de autor consiste en una maquinación económica de personajes que, en su mayoría, no son ni creadores ni trabajadores de la cultura.

Puede ser un tanto insolente preguntarnos cuál es el beneficio económico real alcanzado por concepto de derecho de autor en el caso de los compositores cuyas obras habían sido ofrecidas al público desde el canal Notas de una lata.  El mercado musical sin duda obtiene recompensa económica abundante cuando los ejemplos musicales “transados” tienen vocación de “vendibles”.  Y, no entraremos ahora en esa discusión, puede que sea legítimo.

Sin embargo, Notas de una lata no es una “transnacional” ni una empresa que pretenda beneficiarse a costa del trabajo de los creadores nacionales.  El flujo económico que generan obras de Cirilo Vila, o Gabriel Matthey, Gustavo Becerra no es, bajo ningún punto de vista, la justificación de las restricciones.

Apelar al derecho de autor en estos casos no hace otra cosa que alejar un bien cultural de radical importancia del dominio de la comunidad.  Dificulta así el surgimiento del interés, la profundización del estudio y, lo que es peor, la atenta edificación de una identidad cultural sólida.

Imagino, espero, que existan vías de supervivencia de iniciativas como esta.  En primer lugar, alentar a los creadores a desarrollar una vocación de solidaria entrega de sus obras a la comunidad. (existen marco regulatorios alternativos en lo referido al derecho de autor…licencias Creative Common son sólo un ejemplo)

Sin embargo, creo que también es fundamental que exista una nueva mirada de parte de quienes comandan el desarrollo de las comunidades: quienes legislan debieran tener como una de sus preocupaciones principales el desarrollo cultural de su nación, grupo humano, comunidad, etc.

Por el momento, sólo queda solidificar el trabajo hormiga: multiplicar, a nivel micro, sistemas de acopio e intercambio de material.

Que el ícono “compartir” sea un signo radical.

 

 

Alcances sobre Internet y libertad de expresión

Los medios de comunicación siempre han traído a colación la discusión sobre la libertad de expresión.  Hoy, cuando a los principales medios de comunicación tradicionales se han sumado con alto protagonismo las redes sociales, es importante trazar una reflexión en relación a cuáles son los alcances de lo que  consideramos como uno de nuestros nuevos derechos: el acceso.

Es importante considerar la red al articularse como un “espacio virtual” donde circula la información -todo tipo de contenidos- pone en relieve nuestra libertad.  Quiero decir con esto, se abre ante nosotros la posibilidad de decidir a cada minuto qué queremos ver, leer, conocer, compartir.  Esto, obviamente, planteado en términos de ideal.

Sin embargo, hemos visto cómo han ido surgiendo distintas tentativas que atentan contra el derecho a la libertad que supuestamente nos proporcionaría la web.  La circulación de los contenidos y la posibilidad de acceso a ellos pretende ser “centralizada” por distintos mecanismos.

Lo más grave, es cuando ese intento de control pretende legalizarse, es decir, cuando cuenta con el beneplácito de autoridades de una nación o un conglomerado político y por medio de ello se instala como marco regulatorio desprendiéndose de su condición de acto represivo.   Cabe entonces la pregunta ¿es posible legalizar la privación de derechos en forma arbitraria?

A continuación dejo un link a una página que se encarga de poner en alerta frente a este tipo de atentados; específicamente en lo referido al TPP.  (tratado intercambio multilateral con un principal interesado EE.UU que actuaría en condición de censor del flujo de contenidos en Internet)

http://tppabierto.net/

Es de vital importancia estar atentos.  Hoy y siempre.

 

Internet y Derechos Humanos

Internet…centro de acopio de información (verdadera o falsa, razonable o discutible…).  La información en movimiento: saber…conocimiento.

Internet…espacio de intercambio, de transa de ideas, saberes, opiniones, prejuicios…Punto de contacto, línea de encuentro.

Internet…espacio abierto donde me “formo”, donde me puedo mostrar, donde puedo contar mis reflexiones o mis dudas, donde puedo contaminarme…donde encontrarme o perderme.

Hoy, el “acceso” a la red parece ser un derecho humano -muchas veces vulnerado.  Ya no es decisivo lo que sé o desconozco…el acceso es la fuente de validación.   Todo, por supuesto,  discutible.

Memoria Chilena: una visita que vale la pena

Memoria-Chilena

Dentro de la infinita oferta de sitios y descargas posibles que se ofrecen hoy en Internet nos atrevemos a sugerir en esta oportunidad realizar una visita a http://www.memoriachilena.cl/602/w3-channel.html.

Memoria chilena es un sito de carácter repositorio nacido bajo el alero de la Biblioteca Nacional de Chile.  En él podemos encontrar archivos periodísticos –críticos e informativos- además de ejemplares digitalizados de algunas obras de artistas nacionales de las cuales sus derechos han sido cedidos por sus propios autores o bien aquellas que, dada la data de fallecimiento de sus creadores- se han transformado en obras de dominio público.

Es importante señalar que el foco central de la página es literario; sin perjuicio de ello,  dentro del material que cobija entre sus enlaces, existen algunos ejemplos musicales, imágenes de obras pictóricas, fotos que dan cuenta de momentos particularmente importantes para la cultura nacional, etc.

Pues bien, a manera de ejemplo cualquier cibernauta interesado puede acceder a la descarga gratuita de algunos importantes libros de nuestro poeta Enrique Lihn en formato pdf.

http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3408.html

Desde aquí se puede acceder a diversos links de descarga de imáenes, textos, artículos, etc.

Encontramos, entre otros, textos como “A partir de Manhathan” (http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-8240.html), “Diario de Muerte” (http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-8245.html), “la Musiquilla de las pobres esferas” (http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-8244.html).

A este enlace y a otros similares se les llama “minisitios”.  De tal suerte, encontramos minisitios de Gonzalo Rojas, Gabriela Mistral, Eduardo Anguita, etc

Pues bien, tal como señalamos anteriormente, en esta página se encuentran albergados links a obras que ya forman parte del dominio público.

Eso impide, por ejemplo que existan enlaces a otros textos editados del propio Enrique Lihn.  Y no sólo eso: lo mismo pasa con el trabajo de Rodrigo Lira, uno de nuestros grandes poetas quien se suicidó siendo muy joven.  Por temas legales de Derecho de autor, es imposible acceder desde esta página a obras de este autor.

El aporte que realizó Lira es particularmente importante.  Su obra, dada su temprana data de muerte, es relativamente  compacta.  Por lo mismo, el trabajo de compilación no resultaría engorroso.  No obstante, el punto de tope es la legalidad.

Desde nuestro punto de vista, el trabajo de Lira y otros similares (Gonzalo Rojas, por sólo nombrar a uno) es de vital importancia para la cultura nacional y por lo mismo, sería en extremo beneficioso que se encontrara a libre disposición de quienes así lo deseen.

Considerando que Memoria chilena es una página dependiente de una organización seria…esperamos que prontamente tengamos acceso desde su portal a tan importantes testimonios de nuestra cultura nacional

Notas: Hacia la sustentabilidad de la cultura

(Apuntes espontáneos tras leer el tuitdebate “Políticas públicas y sostenibilidad de la cultura libre”)

Cada vez se escucha con mayor fuerza e insistencia el clamor de la ciudadanía que pide una cultura libre. Y más aún, dentro de estas manifestaciones ha comenzado a hacerse repetitivo el concepto de “sustentabilidad”.

Mencionamos esto porque nos parece clave abordarlo para obtener luces de la viabilidad real de una cultura para todos.

Entenderemos sustentabilidad como la capacidad que tiene un individuo, empresa, grupo, etc, de mantener y ver fructiferar su actividad por sí mismo (es decir, sin ayuda de terceros) sin agotar sus recursos.

Pues bien, la sustentabilidad de la cultura implicaría que el quehacer de investigadores y artistas fuese no sólo resultado de su labor creativa sino que además se articulara como un caldo nutritivo de nuevas propuestas (tanto en lo estético como en su factibilidad de su realización.   Y por otro lado, que la distribución de los bienes culturales sea llevada a cabo sin que eso implique la desaparición de alguno se elementos constituyentes.

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Perfectamente, un gobierno podría diseñar un método que garantizara la creación de obras por parte de artistas de trayectoria; y, a su vez, insertar esta invención de nuevas creaciones en un camino formativo. Es decir, pintores, compositores, fotógrafos, bailarines etc de reconocida vocación artística tendrían la libertad de desarrollar proyectos de creación e investigación; especialmente, si dicha experiencia se ponen al servicio de la formación académica de creadores más jóvenes.

Fortalecer el vínculo que existe entre creación y educación permite que la cultura se fortalezca a sí misma.

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La cultura libre necesita entonces, acceso libre e igualitario a la educación.

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Como política pública concreta, el estado puede estimular trabajo de creación artística que declare su vocación pedagógica.

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¿Y si se implementara un sistema de trueque entre los creadores e investigadores en el ámbito artístico cultural?

Digamos…el aprendiz genera obras a modo de reconocimiento del valor que tiene el aporte “poético” de un maestro.  Se intercambia enseñanza artística por obras en retribución.

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Reconocer el papel que juega la educación en el proceso de distribución de cultura libre incita a proponer planes de cooperación bilaterales donde se ponga en acción un flujo de información y análisis de experiencias con creadores de otras latitudes.

 

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Las energías renovables a nivel nivel cultural (es decir, las que están en la  base de la sustentabilidad de la cultura libre) son…las obras, las técnicas, las ideas, las concepciones poéticas, los diseños formales, los desarrollos experimentales.

Las políticas culturales habrán de salvaguardar el trabajo en base a estas energías renovables.

 

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La biodegradación cultural se asocia al proceso de investigación y reflexión de experiencias artístico-culturales de otros creadores.

El principio de acción sería “no sólo dejar que ello ocurra, sino facilitarlo, estimularlo, incitarlo.

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Cultura libre sostenible y sustentable…educación comprometida, conciente, reflexiva.

Propuestas para una vida cultural comunitaria libre

En consideración a la vital importancia que tiene  para una comunidad  el acceso libre y expedito a los bienes culturales, esbozamos aquí algunos apuntes de lo que podría ser un propuesta de acción en pro de una cultura libre.

En primer lugar, creemos que es necesario diseñar e implementar una campaña de difusión de las ideas referidas al libre acceso y la libre circulación de los bienes culturales y la creación artística (licencias alternativas) entre los artistas y trabajadores de la cultura.  Esto con el fin de que tomen conciencia de la importancia que tiene para el desarrollo cultural de la comunidad la participación en el quehacer artístico y en el intercambio de bienes emanados del imaginario local.

En estas condiciones, esperaríamos que algunos de estos artistas comenzaran a liberar creaciones realizadas con anterioridad y que fueron diseñadas bajo el concepto tradicional de “derecho de autor”.  Y, naturalmente, las realizaciones presentes y futuras podrían concebirse bajo la óptica de la cultura libre.

En el fondo, estamos planteando como primera iniciativa una campaña de persuasión

Por otra parte sería recomendable la implementación de libre disponibilidad de los artefactos culturales acopiados en centros de difusión como bibliotecas, museos

Asímismo, desarrollar mecanismos de financiamiento de laboratorios tecnológicos encargados de la creación de plataformas en las cuales reunir y difundir producciones culturales libres de los alcances de la normativa tradicional del derecho de autor; digamos, obras acogidas a nuevas formas de entender la relación del creador con su creación y la relación de ésta con la comunidad.  Plataformas de archivo de material audiovisual que de cuenta de la historia y la evolución de pensamiento artístico de un país o región.

Consideramos relevante también el papel que pueden desempeñar las universidades y centros de estudio en general en cuanto a estimular y facilitar el desarrollo de investigación cultural por parte de sus alumnos cuyos resultados pasarían a ser patrimonio de bibliotecas (y ciberbibliotecas) de libre acceso.  Queremos decir con esto que exista un incentivo académico (redes de apoyo, contacto con otros centros de estudio, becas, lazos con importantes estudiosos de otras latitudes) que permita a los alumnos abrigar un interés creciente en el ámbito de la investigación cultural

En el ámbito público, proponemos subsidio ya sea de parte del Estado o de privados que permitan el desarrollo de obras de enriquecimiento visual de la ciudad; el cuidado de los espacios urbanos mediante la transformación de la ciudad en una suerte de museo permanente y abierto donde todos los habitantes tengan libre acceso a creaciones visuales de diversos artistas.  En este aspecto, bien podría desarrollarse proyectos de formación artística en los cuales creadores de mayor experiencia se hagan cargo de conducir realizaciones de artistas plásticos emergentes.  El producto de esta relación pedagógica quedaría a disposición de la ciudadanía.

Los proyectos de intervención artística habrían de desarrollarse en plazas, calles, estaciones de metrotren, transporte público, etc

Una iniciativa como esta cobra especial relevancia en ciudades como Valparaíso (Chile), que ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Indudablemente, se necesitan estas y muchas otras ideas puestas en marcha para que el libre acceso a la cultura comience a ser parte de nuestra cotidianeidad